EURO 6 EN EL PERÚ: EL DESAFÍO NO ES SOLO EXIGIR COMBUSTIBLES MÁS LIMPIOS, SINO HACER VIABLE LA TRANSICIÓN

La implementación del estándar Euro 6 representa uno de los pasos más importantes para avanzar hacia un transporte más limpio en el Perú. Reducir el contenido de azufre de los combustibles y permitir la incorporación de tecnologías vehiculares con menores emisiones responde a un objetivo ambiental legítimo y necesario. Sin embargo, una política pública no debe evaluarse únicamente por la ambición de su objetivo, sino también por las condiciones existentes para hacerlo realidad.

En las últimas semanas, el debate sobre Euro 6 ha vuelto a cobrar relevancia a propósito de la solicitud de prórroga para la entrada en vigencia de la obligación de comercializar gasolinas y gasoholes con un contenido de azufre no mayor de 10 partes por millón (ppm). La discusión ha sido presentada, en algunos casos, como una elección entre avanzar hacia combustibles más limpios o postergar una medida ambiental. Pero reducir el problema a esas dos alternativas sería insuficiente.

La verdadera pregunta es otra: ¿estamos construyendo las condiciones necesarias para que Euro 6 produzca efectivamente los beneficios ambientales, económicos y sociales que esperamos?

Euro 6 es más que un cambio en el combustible.

La transición hacia Euro 6 no puede analizarse únicamente desde las características técnicas de las gasolinas y gasoholes. Combustible, tecnología vehicular, infraestructura, abastecimiento, regulación y renovación del parque automotor forman parte de un mismo sistema.

Exigir combustibles con un máximo de 10 ppm de azufre permite utilizar tecnologías más avanzadas para el control de emisiones. Esto puede contribuir a reducir contaminantes atmosféricos asociados al transporte y, consecuentemente, generar beneficios para la calidad del aire y la salud de las personas.

Pero para alcanzar esos resultados se necesita coherencia entre las diferentes piezas de la política pública.

El país debe asegurar la disponibilidad y continuidad del suministro de combustibles que cumplan con las nuevas especificaciones. Asimismo, debe considerarse la capacidad de producción, refinación, importación, almacenamiento y distribución necesaria para garantizar el abastecimiento en todo el territorio donde resulte exigible el estándar.

En este escenario, la situación de Petroperú y de la infraestructura nacional de refinación y abastecimiento también forma parte del análisis. Una modificación de las especificaciones de los combustibles inevitablemente tiene consecuencias sobre toda la cadena.

El parque automotor también importa.

Existe, además, un problema estructural que no puede quedar fuera del debate: la antigüedad del parque automotor peruano.

Podemos elevar progresivamente la calidad de los combustibles y establecer estándares tecnológicos más exigentes para los vehículos nuevos, pero los resultados serán limitados si una proporción importante de las unidades que circulan continúa correspondiendo a tecnologías antiguas y altamente contaminantes.

Por ello, Euro 6 debería formar parte de una política más amplia de modernización del transporte.

Esto supone discutir seriamente mecanismos de renovación vehicular, programas de chatarreo, incentivos para sustituir vehículos antiguos y promoción de tecnologías con menores emisiones.

También significa reconocer que la transición energética en el transporte no necesariamente debe descansar sobre una única tecnología.

El Perú dispone de recursos que pueden contribuir a construir una matriz de transporte progresivamente más limpia. El gas natural vehicular (GNV), el gas natural licuefactado (GNL), los vehículos híbridos, la electromovilidad y los combustibles con mejores estándares ambientales pueden desempeñar roles complementarios según el tipo de transporte, las distancias recorridas y la infraestructura disponible.

Particularmente en el transporte pesado y de larga distancia, resulta necesario evaluar las alternativas tecnológicas considerando no solamente las emisiones, sino también la autonomía, infraestructura de abastecimiento, costos operativos y seguridad energética.

Predictibilidad para las inversiones

Hay otro elemento indispensable: la predictibilidad regulatoria.

Las empresas no toman decisiones de inversión de un día para otro. La importación de vehículos, adecuación de instalaciones, contratación de suministro, desarrollo de infraestructura y planificación logística requieren meses e incluso años.

Cuando el Estado establece una fecha para la entrada en vigencia de un nuevo estándar, los agentes económicos organizan sus decisiones alrededor de ese cronograma.

Por ello, cualquier modificación debe encontrarse técnicamente sustentada y comunicarse con suficiente anticipación. De la misma manera, mantener una fecha regulatoria sin que existan las condiciones necesarias para su cumplimiento también puede generar costos, incertidumbre y distorsiones.

La predictibilidad no significa impedir que el Estado modifique sus decisiones. Significa que los cambios regulatorios respondan a evidencia, tengan una justificación clara y permitan que los actores involucrados puedan adaptarse razonablemente.

¿Una prórroga significa retroceder?

No necesariamente.

Una eventual prórroga puede convertirse en un retroceso si simplemente desplaza el problema algunos meses o años sin adoptar ninguna medida adicional.

Pero también puede constituir una herramienta razonable si forma parte de un cronograma de transición técnicamente sustentado, con objetivos verificables, responsabilidades institucionales y acciones concretas.

La discusión, por tanto, no debería concentrarse exclusivamente en determinar una nueva fecha.

Si se decide modificar el cronograma, ese periodo debería utilizarse para asegurar el abastecimiento de combustibles compatibles con Euro 6, desarrollar infraestructura, generar predictibilidad para importadores y comercializadores, impulsar mecanismos de renovación vehicular y fortalecer la fiscalización de las emisiones.

Una prórroga sin plan simplemente posterga el problema. Una prórroga acompañada de una hoja de ruta puede contribuir a resolverlo.

Una discusión que también es de salud pública.

La transición hacia un transporte con menores emisiones suele analizarse desde los sectores Energía, Transportes y Ambiente. Sin embargo, existe una cuarta dimensión que debería tener mayor presencia en el debate: la salud pública.

La contaminación atmosférica genera consecuencias que trascienden las estadísticas ambientales. Tiene efectos sobre las personas, sobre los gastos familiares asociados a enfermedades, sobre la productividad y sobre los recursos que el Estado debe destinar al sistema sanitario.

Por ello, reducir las emisiones del transporte genera beneficios ambientales, pero también económicos y sociales.

Esta perspectiva permite entender por qué Euro 6 no debería ser tratado únicamente como una obligación técnica sobre la composición de un combustible. Forma parte de una discusión mucho más amplia sobre el modelo de movilidad que queremos construir.

De una norma a una política integral.

El Perú necesita avanzar hacia estándares ambientales más exigentes. En eso no debería existir retroceso.

Pero también necesita evitar una práctica frecuente en las políticas públicas: aprobar obligaciones sin desarrollar simultáneamente las condiciones necesarias para que puedan cumplirse de manera sostenible.

Euro 6 ofrece una oportunidad para cambiar esa lógica.

La transición debería articular calidad de combustibles, renovación del parque automotor, infraestructura, seguridad energética, nuevas tecnologías, fiscalización, salud pública y predictibilidad regulatoria dentro de una misma hoja de ruta.

El debate, entonces, no debería reducirse a estar a favor o en contra de una prórroga.

La discusión realmente importante es cómo garantizar que, cuando Euro 6 se implemente plenamente, el país esté preparado para que sus beneficios sean reales y sostenibles.

Porque una buena política ambiental no es necesariamente aquella que entra en vigencia primero, sino aquella que puede implementarse, fiscalizarse y mantenerse en el tiempo, generando resultados concretos para la ciudadanía.

Euro 6 es el objetivo. El verdadero desafío es construir el camino para llegar a él.

Suscríbete a nuestro Newsletter en Linkedin